Borja Fernández exhibe su crecimiento

3 de agosto de 2014
Foto: Amanda Estévez
Borja Fernández (Vigo, 1995) se está convirtiendo en el hombre del verano. El canterano aprovecha la falta de un mediocentro defensivo para dejarse ver en pretemporada. Sabe, a sus casi 19 años, que su sitio está en el filial, pero también que tiene una oportunidad para convencer a Berizzo de que puede contar con él. "Siempre es bueno ayudar al equipo y más si cuentan contigo. Hay que aprovechar las oportunidades", comenta el pivote.

Berizzo le ha dado galones. Tras ensayar con Fontás en el estreno de Argelia, ante el Rápido y ayer en Norwich le puso por delante de la defensa para gobernar el partido. Como pivote en donde se siente mejor: "Me siento más cómodo en esa demarcación de pivote que en la de interior, siempre guardo más la posición, soy un jugador más de contención y de hacer jugar al equipo que un futbolista ofensivo", comenta. No obstante, también ha demostrado en las categorías inferiores que tiene llegada y gol: "Aunque sea un jugador de contención, creo que debo intentar aportar en ataque, hay que intentar llegar al área contraria".

También es sabedor del sello físico e intenso que el nuevo cuadro técnico le ha dado al equipo: "La diferencia es que este año está siendo (la pretemporada) más física. El míster quiere que el equipo esté físicamente muy bien para poder aguantar los partidos y tener el control del balón la mayor parte del tiempo".

El entrenador le ha dejado claro su cometido en el campo: "Lo que me pide es que guarde mucho la posición, que juegue fácil para el equipo, que lo mueva de un lado a otro y que le dé contención al medio campo para poder hacer jugar a los de arriba". Hasta el momento, parece que está contento con su aportación: "Siempre es bueno que apoyen tu trabajo y te lo valoren".

Berizzo pidió a los canteranos que valorasen la rendija que el club les ha dejado abierta, y el vigués se ha colado aprovechando la ausencia de efectivos en su demarcación. "Es un puesto en el que hay algunas bajas, y mi cometido es trabajar y pelear para conseguir ese puesto. Demostrar que puedo dar el 100 %".

Borja llega a su segundo verano con el primer equipo en plena madurez. El año pasado experimentó el significado del salto al profesionalismo y durante todo el curso la dureza de convivir con el descenso en el Celta B. Por eso el futbolista se declara ahora "más maduro y con más confianza. Cada año que pasas con gente profesional se nota la diferencia. Pasito a pasito uno se va haciendo mejor".

Reconoce en este aprendizaje, que el desembarco en Segunda B provocó "un año difícil, complicado en todos los sentidos, pero que también ha servido para madurar".

Su equipo, el filial


En principio el canterano estará adscrito al filial "pero siempre a disposición del primer equipo", con la esperanza de "poder conseguir un hueco". Está convencido que lo del Celta B será muy diferente este curso: "Somos un equipo más formado y más consciente y creo que este año va a ser distinto". Para Borja lo puede ser en todos los sentidos.


Publicado por Redacción


Fuente: La Voz de Galicia