El Juvenil A cierra el 2018 con una victoria por la mínima ante la ED Val Miñor

24 de diciembre de 2018
Tiago, en una acción del encuentro ante la ED Val Miñor de la primera vuelta
El Celta Juvenil A derrotó por 0-1 a la ED Val Miñor en el encuentro correspondiente a la decimoctava jornada de División de Honor, un partido disputado esta mañana en las Instalaciones Deportivas de A Madroa. El conjunto celeste se llevó los tres puntos gracias a un solitario gol de Álvaro Ramón en la segunda mitad.

Jorge Cuesta introdujo tan solo una novedad en el once con respecto al que derrotó al CD Colindres la semana pasada en A Madroa. Así, Mario García se medía a su exequipo entrando el lugar de Pablo Guimerà en el lateral izquierdo.

Condomínguez acogía el último partido del 2018 para Val Miñor y Celta, en el que los celestes buscaban un resultado similar al duelo de la primera vuelta para mantenerse en el liderato, mientras que el cuadro local ampliaría su renta sobre el descenso en caso de lograr la victoria.

El triunfo celeste no se fraguó hasta la segunda mitad, cuando Álvaro Ramón anotó el 0-1 en el minuto catorce tras la reanudación. Un gol que fue suficiente para que el conjunto vigués sumase los tres puntos ante un Val Miñor que no puso las cosas nada fáciles.

De esta forma, el Celta cierra el 2018 en primera posición con 44 puntos, con uno de ventaja sobre el Sporting de Gijón. Tras este encuentro, los pupilos de Jorge Cuesta iniciarán el nuevo año recibiendo al CD Lugo, conjunto al que los celestes derrotaron en el duelo de la primera vuelta.

FICHA TÉCNICA
  • Once inicial: Ignacio Pego; Sergio Carreira, Sergio Barcia, Carlos Domínguez, Mario García; Miguel Fernández, Tiago, Iker Losada; David Álvarez, Lautaro de León, Álvaro Ramón.
  • Cambios: Aldán Naval (David Álvarez, min. 46); Ivi (Mario García, min. 75); Raúl Blanco (Álvaro Ramón, min. 86); Miguel Rodríguez (Lautaro de León, min. 88).
  • Gol: Álvaro Ramón (0-1, min. 59).
  • Amonestaciones: Lautaro de León (min. 88) y Raúl Blanco (min. 89).


Publicado por Berto Carballo